El Arco de La Isla estará en otoño en el Monasterio de San Juan

Se espera que el traslado esté concluido en septiembre
El que ha sido uno de los lugares más fotografiados de la ciudad por los novios en su reportaje de bodas, desaparecerá en los próximos meses. El arco de la portada románica de la desaparecida iglesia de Nuestra Señora de la Llana, de la localidad de Cerezo de Río Tirón, que lleva desde los años 30 en el Paseo de La Isla, será trasladado al Monasterio de San Juan para impedir un deterioro aún mayor del que ya presenta.

El Arco ya se encuentra andamiado para poder desmontarlo, un trabajo que se realizará por filas de piedras, marcándolas y «paletizándolas» para poder montarlas de nuevo.
Ana Bernabé, concejala de Fomento, visitaba hoy el lugar, y recordaba la complejidad del expediente administrativo, con el visto bueno de Patrimonio, y de los vecinos de Cerezo, que veían como este patrimonio se deterioraba cada vez más, por acción de la intemperie pero también de algunas actuaciones «poco acertadas» que se han llevado a cabo en él.

Javier Garabito, director de esta obra, ha señalado que «no saben con qué se van a encontrar al desmontarlo» ya que tras la pared posterior que se construyó para montarlo, no conocen lo que se hizo y «nos podemos encontrar con hormigón o hierros», por lo que dar un plazo es arriesgado. A pesar de esto, espera que en el plazo de cuatro meses, pueda estar ya en su ubicación definitiva, en la que habrá que hacer una cata arqueológica previa, como indica Patrimonio.
Lo que sí ha dejado claro Javier Garabito ha sido que no se realizará ninguna clase de restauración, y si fuera necesario, se pondría una marca en la piedra restaurada, una «R», para que se sepa que no es la piedra original.
El arco se colocará a 1,20 metros de la pared, para poder pasar por detrás, sin el soporte posterior de piedra que tiene en la actualidad, pero se colocará uno de hierro.
Un arco con historia de viajes

El arco de la portada románica de la desaparecida iglesia de Nuestra Señora de la Llana llegó a Burgos en 1929, pero «desapareció» durante dos años para aparecer en Vitoria en 1931. Tras la insistencia de los burgaleses y de uno en especial, Marceliano Santamaría, el arco volvió a Burgos y se instaló en el Paseo de La Isla. Pero un pésimo montaje provocó que el arco se desplomase unos años más tarde, tras el cual, se hizo un montaje mucho menos cuidadoso motivo por el que no se conoce su situación actual.
A la retirada de este arco, le acompañarán también la de cuatro capiteles que vinieron también de esa desaparecida iglesia, y que actualmente están también en este paseo, aunque estos, irán al Museo de Burgos.
El presupuesto total de estas actuaciones ronda los 120.000 euros.